Después de aproximadamente cuarenta minutos que habían pasado desde la llegada de Sebastián, por tercera vez entró por la misma puerta. Para ese momento ya llevaba los documentos necesarios para salir de ahí, mismos que ella esperaba ver desde la segunda vez que entró.
—Listo, Cristal, es hora de irnos —dijo Sebastián sentándose a lado de la persona que más lo estaba necesitando.
—Gracias, Sebastián, gracias por estar aquí —dijo Cristal mirándolo a los ojos.
El significado de su nombre estaba