Una firma que lo había cambiado todo, una petición que había cambiado el rumbo de dos vidas, ellos no eran más que títeres de la misma vida, el mismo destino que solo parecía ser escrito por aquellos los habían traído a la vida. La vida nunca fue dada como un don, como un derecho, al menos no en su mundo, en el mundo de la gente que liberaba a un mundo más bajo. Dar la vida era la dar la oportunidad de continuar siendo quien se sentara en el trono desde donde podía ver todo, decidir por todo y