96 - Más enemigos.
La atmósfera en la mansión de Ezra estaba cargada de tensión, y los ecos de la violencia aún resonaban en el aire. Ernesto se encontraba rodeado, apuntado por los hombres de Ezra, pero a pesar de la situación, una sonrisa se dibujó en su rostro. Sabía que la mayoría de los hombres allí presentes eran infiltrados suyos, un plan meticulosamente ejecutado que ahora comenzaba a dar sus frutos.
Mientras sostenía a su recién nacida en brazos, su corazón latía con fuerza. La pequeña, aún temblorosa y