91 - Ella no le importaba.
Los días se convirtieron en semanas, y las semanas en meses. Anaís y Ernesto pasaron la mayor parte de su tiempo en el hospital, velando por su bebé en la incubadora, un pequeño ser que se aferraba a la vida con la fuerza de un guerrero. Ernesto había llevado su trabajo al hospital, decidido a no separarse de Anaís ni de la pequeña, y a su lado, Anaís encontraba consuelo y compañía en medio de la tormenta que había envuelto su vida.
Finalmente, llegó el día en que Anaís recibió el alta médica.