Ernesto sintió que el mundo se desvanecía a su alrededor mientras escuchaba las palabras del médico resonar en su mente.
"La señora Santana se encuentra estable... por ahora."
La frase se repetía como un eco angustiante. El miedo y la esperanza luchaban en su pecho. Había pasado horas en una espera interminable, asediado por la ansiedad y el temor a lo peor. Pero ahora, la noticia de la supervivencia de su bella flor y su bebé le ofrecía un destello de luz en medio de la oscuridad.
— ¿Y… y el n