63 - Mirada de halcón.
Ezra tenía los ojos clavados en Anaís, como un halcón que contempla a su presa antes de lanzarse en picada. La bofetada resonó en la sala del hotel como una detonación. La incredulidad se reflejó en los rostros de todos los presentes, pero lo que más impactaba era la reacción del propio Ezra. Por un instante, el temido hombre permaneció en completo silencio, con una expresión que fluctuaba entre la ira contenida y una perturbadora fascinación.
— ¿No se supone que eres el hombre más temible? — d