38 - Un nuevo dueño...
Anaís conducía sin rumbo fijo por las calles de la ciudad. Su mente era un remolino de pensamientos tras el encuentro con Bianca en el hospital. ¿Cómo había llegado a convertirse en el centro de una situación tan enredada? Sus emociones la tenían al borde del agotamiento, y sabía que no estaba en condiciones de enfrentar el caos del trabajo.
Sacó su teléfono y marcó rápidamente el número de su asistente, Alejandro.
— ¿Señorita Santana? — respondió el joven con nerviosismo.
— Hola chico, no iré h