El sol de la mañana se colaba a través de las persianas del despacho de Anaís, bañando con luz tenue el escritorio impecable. Sentada en su silla de respaldo alto, revisaba meticulosamente un conjunto de documentos que requerían su atención inmediata. Su mirada era concentrada, pero su mente viajaba constantemente entre los números y los recientes sucesos en su vida.
Jorge, impulsado por la necesidad de respuestas y contarle sus ideas de negocios, fue directamente a la empresa Wes, donde trabaj