11 - La niña de los rumores.
Carla arqueó una ceja, interesada.
— ¿Qué quieres decir?
Lucrecia miró a su amiga con una sonrisa que parecía una mezcla de orgullo y cinismo.
— Mi compromiso, Carla. Ya está todo listo. Finalmente, voy a casarme.
Carla dejó escapar un grito de emoción, tomando la mano de Lucrecia.
— ¡Eso es maravilloso, Lucrecia! — exclamó, admirando el anillo que llevaba en su dedo —. ¡Mira este anillo! Es precioso. Tu prometido realmente se lució. ¿Cuándo lo vamos a conocer?
Lucrecia retiró la mano rápidamen