12 - Ella me golpeó.
La noche había caído, envolviendo la majestuosa mansión Guerrero en un inquietante silencio. Jorge, agotado después de un largo día lleno de reuniones y rumores, aparcó su coche en el amplio garaje. Su intención era simple: refugiarse en el único lugar donde aún sentía un tenue rastro de pertenencia.
Sin embargo, al entrar al salón principal, una escena inesperada lo recibió. Allí estaba su abuela, la imponente y siempre impecable Doña Matilde Guerrero, sentada en el sofá principal, con una taz