Mundo ficciónIniciar sesiónAdam
Me quedo viendo a sus ojos un buen rato, viendo lo dulce que es y lo mucho que brillan. Hago lo que me provoca en este instante, acariciar su cabello, sus mejillas y sus labios; ella es tan suave que provoca no dejar de tocarla jamás. Su leve aliento cosquillea mi cara y esos labios me gritan que me los coma de una vez. Ella es tan provocativa, su inocencia me derrite y me debilita.
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