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A la mañana siguiente.*
Despierto fielmente feliz, mis ojos están pasmados en una figura de espalda ancha, mientras paso mis manos por su piel tersa. Él besa mi cuello con pasión mientras puedo oler su piel.
–Dímelo una vez más.–Le pido mientras me mofo de él, sé que no quiere ser malo conmigo, así que hace todo lo que le pido, mientras me hace creer que en verdad me va a amar toda la vida.
–¿Tengo que hacerlo?–Me pregunta mientras alza una de sus gruesas cejas.
–Sí.–Le respondo mientras m