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Jamás me di cuenta de lo difícil que iba a ser estar con el doctor Mark. No quiero jugar con fuego, así que mejor me retiro antes de ser quemada. Huir de él no fue fácil, pero logré mantenerme a salvo en la cafetería hasta por fin terminar mi jornada de trabajo. Así que empaco mis cosas para ir a el departamento de Ross.
Antes de salir por las puertas de vidrio del hospital, Ross llama mi atención.
–Puedes comer un poco de sopa que hice ayer.–Ella luce descansada y limpia.–Calienta de esta