Capítulo extra 8: Una casa con olor a pan y promesas.
El cielo estaba teñido de naranja cuando salieron de la oficina. Emiliano se había quedado un poco más, resolviendo temas con Mateo, situación que Amelie aprovechó para caminar junto a Violet por el estacionamiento subterráneo, como si la conociera de toda la vida.
— ¿Tienes algo que hacer esta tarde? — Preguntó, con una inocencia fingida que no engañaba a nadie.
— Trabajo, y trato de evitar conversaciones innecesarias. — Respondió Violet sin mirar.
— ¿Entonces podrías venir a merendar a casa?