Capítulo 47—Poner límites
Narrador
Un tanto horrorizado por las palabras de Iris, el entrecejo de la frente de Herodes se frunció. ¿Ella estaba allí para él? Colocándose de pie de pronto, Prat solo dejó el vaso sobre la barra del bar, y pretendiendo salir de allí, ella tiró de su brazo tras suplicarle detenerse.
—¿Por qué no puedes amarme?— Ella se acercó un poco más demostrando lo desesperada que estaba por su aprobación—¿ Por qué no puedes mirarme como una mujer? Conmigo tendrías todo lo que querías, y más. No entiendo por qué te aferras a alguien que no te ama.
Pasando la mirada de la mano que lo sostenía al rostro de Iris, quien tenía los ojos cristalizados, Herodes solo tiró de su brazo, y ordenando su camisa, respondió un poco cansado de su insistencia.
—¡Ya basta, Iris! Será mejor que me dejes en paz.
Empezando a caminar de nuevo, Herodes quería estar solo, alejarse para pensar, planificar lo que podía hacer, pero tirando de él, Iris insistió.
—¡No puedo hacerlo! No puedo dejar