Mundo de ficçãoIniciar sessãoSeveren soltó un gemido roto, con la mente girando. Los ojos le ardían: no había dormido bien en días. Todo se estaba derrumbando a la vez. La empresa ya estaba en soporte vital, ahora el banco reclamaba el préstamo, Riva lo sofocaba y no podía dejar de pensar en una chica a la que había tirado.
Cada problema se amontonaba uno sobre otro hasta que apenas podía respirar bajo el peso.—¿Señor? Tiene que volver a la oficina. Ahora.La vena de la mandíbula de Severen la






