—¡Reúne a mis hombres. Ahora mismo! —La voz de Helios descendió hasta convertirse en un gruñido peligroso y bajo. Su rostro se endureció como nubes de tormenta, con la mandíbula tensa por la furia contenida—. Si tengo que arrastrar a Grasya de vuelta gritando y pataleando, lo haré. Perseia ya cree que la secuestré. Perfecto. Le daré una razón de verdad si esa chica sigue siendo tan terca y se niega a regresar por su cuenta a Villa Serpentis.
Lucian se acercó un paso.
—Jefe, ¿y si de verdad no q