Mundo ficciónIniciar sesiónElla obedeció al instante, abriendo la boca y sacando la lengua plana para su inspección.
—Hoy estoy muy complacido contigo, Grasya. —Le dio una palmadita ligera en la mejilla, casi con cariño, aunque sus ojos siguieran tan peligrosos como siempre—. Pero no seas demasiado buena en esto. Si sigues complaciéndome tan bien… podría decidir no dejarte ir nunca.Grasya intentó arrastrarse hacia el borde de la cama, con las extremidades pesadas como plomo. Apenas había apoyado las






