Mundo ficciónIniciar sesión—Me estás haciendo perder el maldito control, Grasya.
La mandíbula de Helios se tensó, afilada y ardiente de hambre cruda. Detuvo las caderas, se incorporó sobre las rodillas y la levantó hasta que quedó sentada frente a él. Una mano se enredó con fuerza en su cabello, tirando su cabeza hacia atrás para exponer su garganta; la otra se cerró alrededor de su propio miembro grueso y brillante, acariciándolo con movimientos bruscos e impacientes hasta que cada vena del tronco palpi






