Esa mañana Regina no se sentía como ella misma, aquella sensación era como la de estar flotando sobre una enorme alberca cuyo fondo era demasiado profundo. Aun podía percibir aquellas manos fuertes y grandes tocando su cuerpo humedecido, su mente viajaba a aquel cuerpo escultural y musculoso que pudo apreciar bajo la regadera, y, de nuevo, sus mejillas ardieron demasiado al recordar que era lo que había hecho con Giovanni en esas duchas dentro de su lugar de trabajo. Afortunadamente, nadie la h