—N-no… me siento cómoda con esto…— mencionó ella tímidamente… ya le había dicho que la ponía nerviosa… ¿por qué lo seguía haciendo?
Él sonrió de medio lado.
—Precisamente eso, es lo que debe de cambiar…deja de mentirte Regina, te he escuchado llamarme por las noches, he sentido tu mirada cargada de deseo por mí, deja de negar quién eres y acéptame — dijo Giovanni cuándo la puerta del elevador se abrió en el último piso, se separó de ella y la jaló de la mano, la cual nunca soltó.
Regina se v