La pelinegra que había cambiado su pantalón por uno corto short de mezclilla, vio que también en ese lugar se encontraban varios muebles, una cama de dos plazas a la cual le faltaba el colchón, pero también había un escritorio, el cual comprobó que debajo de esa blanca sábana que lo cubría, se encontraba en excelente estado.
—Todo el lugar está igual — se quejó el rubio al recargarse en la puerta.
—Sí, pero nada que un día o dos de limpieza no arreglen — Regina se esforzó por ser optimista cuan