Giovanni explicó un par de cosas más con palabras más entendibles para la pelinegra que nunca dejó de verlo… ella mordió su labio y se dio cuenta otra vez de lo mucho que parecían una pareja de verdad… de pronto se preguntó qué sería de serlo.
—¿Y bien? ¿entendiste?— preguntó el joven.
—Sí…— respondió de inmediato y dejó de verlo, su corazón latió de prisa.
Giovanni sonrió al notarla nerviosa —entonces comienza— le dijo —cuando termines nos daremos placer— dijo y sonrió al verla respingar.
Regi