—Regina… ¿estás dormida? — cuestionó Jane en voz baja al verla recostada en su cama y boca abajo, la noche había caído, pero, aun así, era temprano para dormir, se habían quedado doblando turno por el nuevo lanzamiento que se llevaría a cabo.
—No, solo cansada — respondió Regina sin moverse.
—Veremos una peli en nuestro rato de descanso — informó Alma mientras encendía el computador portátil, tanto ella como la castaña estaban sentadas en el suelo y recargadas en la cama donde estaba la tímid