31. Desaparecida
Javier se quedó atónito cuando Cassandra irrumpió en su habitación de hotel sin avisar. Ethan Hunter, su escolta de mayor antigüedad, encogió los hombros antes de cerrar la puerta y quedarse fuera.
Javier sacudió la cabeza. Su hermana tenía un don especial para dejarlos sin palabras. Y aunque sabía que sucedió algo entre ellos, prefirió no ahondar en el tema al verla continuar con su vida.
—¿Dónde estuviste? —preguntó Cassandra, con reproche —. Te esperé toda la noche en el restaurante y no te