40 Una oportunidad.
La boca de Emir era la cosa más suave y cálida que alguna vez han tocado mis labios, mi interior se retorcía ante su aliento, mi corazón palpitaba frenético y mi mente me mostraba cada una de las veces que lo adore a la distancia, porque era consiente que una omega como yo, jamás podria tener su amor, o así sea su atención, porque la diosa sabía que incluso si me hubiese propuesto ser su amante, más que feliz habría aceptado, pero entonces un milagro sucedió, él me queria, aun siendo lo que soy