14 Felices por siempre.
En la mansión White flotaba un manto de nerviosismo, el cual los omegas que servían a la familia casi no podían soportar, desde hacía una semana, el humor del duque y el de sus hijos era un problema para todos, la energía que salía de ellos casi sofocaba a la servidumbre, mientras que la ansiedad que emanaba de Eleonor los mareaba, y todo había comenzado el día que la joven había decidido refrescar sus piernas en el lago, cuando el duque Elías había percibido un tenue aroma a excitación proveni