__ Cara mía, ya estas despierta, que bueno que viste el vestido. Aunque confieso que he tenido muy buenas vistas de ti y no me desagradaría que te quedaras así __ le dijo el sensual hombre de la toalla. Y Anekka intentó cubrirse de su mirada indiscreta, pero se tambaleo y él se adelanto hacia ella, la tomo en brazos sin el menor esfuerzo y la sentó en la cama.
__ ¿Qué haces suéltame, quien eres y que hago aquí?
__ Tranquila, carísima, una pregunta a la vez__ le dijo él con marcado acento italia