CAPÍTULO 22: EL PESO DEL DOLOR.
Punto de vista de Lina:
El murmullo de la ciudad se ve interrumpido por un grito desgarrador. Una mujer en la acera, con los ojos muy abiertos y las manos cubriéndose la boca, señala con desesperación el cuerpo tendido en el pavimento.
—¡Dios mío! ¡Alguien llame a una ambulancia!
El sonido de las sirenas y el bullicio del tráfico parecen desvanecerse cuando Lina escucha los gritos. Su corazón se detiene por un segundo y, sin saber por qué, un escalofrío la recorre. Se gira lentamente, su mir