Apenas entró al vestíbulo de la empresa, detuvieron a Laura.
—Buenas tardes, señorita, ¿a quién busca?
—Busco a su señor Soto —Laura intentó mantener un tono amable.
—¿Tiene cita? —la recepcionista la miró como si fuera simplemente una más de las mujeres que buscaban seducir al jefe, con un tono sombrío y una mirada despectiva.
Laura, al escucharla, supo que sin llamar directamente a Miguel no podría verlo. Sin responderle a la mujer, sacó su teléfono y marcó el número de Miguel.
La primera llam