Emiliano casi se desmaya de la indignación.
Miguel era conocido en el mundo de los negocios por su inteligencia y astucia, pero cada vez que se trataba de Jenny, parecía perder todo su juicio.
Laura, con una expresión serena, le sirvió un tazón de sopa a Emiliano:
—Abuelo, toma un poco de sopa —dijo con voz suave.
Emiliano tomó un sorbo y se tranquilizó un poco. Dejando el tazón a un lado, miró a Miguel con ojos penetrantes:
—Ya que preguntas, te lo voy a explicar.
—Laura siempre cocina personal