Por eso, a escondidas de su familia, contrató profesores particulares para ella. Piano, baile... se volvió experta en todo. Ante sus ojos, ella siempre había sido excepcional.
Si no hubiera sido por aquel año en que conoció a Miguel, ahora quizás sería la señora Montero.
Pero lamentablemente...
Patricia, que conocía la historia de la infancia de Laura, no se sorprendió al escucharla agradecer a Santiago.
A veces realmente agradecía que Laura hubiera conocido a Santiago, quien le dio el amor y la