Capítulo 460
Abajo, Santiago acababa de llegar. Al verlo, Laura, que estaba limpiando, se apresuró a recibirlo y extendió las manos para ayudarlo con las bolsas.

Santiago, viendo su rostro afectuoso, sonrió levemente. —Yo puedo con esto. Si ya has terminado tus pendientes, ¿por qué no me acompañas a cocinar?

—¡Claro! —respondió Laura, sintiendo una extraña nostalgia.

Durante estos tres años, sin importar cuán ocupado estuviera Santiago, siempre cocinaba al llegar a casa.

Este Santiago le recordaba mucho a có
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