—Laura, ¿cómo fue? ¿Se puede curar la niña? —la voz amable de Santiago transmitía una extraña sensación de calma.
—La enfermedad tiene cura, no hay problema, pero su cuerpo está débil, necesita fortalecerse —cambió de tema—. Samuel fue aceptado en el jardín Girasol, olvidé llevarlo al chequeo médico. Tráelo ahora al hospital, los esperaré.
—Bien, ¡voy con Samuel ahora mismo!
Al colgar y guardar el teléfono, Laura vio a Abril mirándola expectante.
—¿Qué pasa? —preguntó extrañada.
—Yo también voy