Por supuesto, ella y Manolo habían estado comprometidos. Toda Santa Clara los conocía como prometidos. Si rompían el compromiso, ella perdería su lugar en Santa Clara. Por eso durante estos tres años, había sido muy tolerante con Manolo. Mientras no trajera mujeres frente a ella, hacía la vista gorda.
Al llegar a la habitación de Beatriz, Milena la vio sentada junto a la ventana, perdida en sus pensamientos. Se arrodilló frente a ella y preguntó suavemente:
—Señora, ¿qué está mirando?
Beatriz vo