Manolo se levantó del suelo y, parado junto a la cama, miró a Patricia que lo observaba furiosa —Laura ya no está. Si me alejas de ti, no tendrás a nadie en quien apoyarte.
Patricia lo miró con frialdad desde la cama —Prefiero estar sola que contigo.
Involucrarse con un hombre comprometido solo traería dolor. La mejor opción era alejarse antes que terminar destrozada.
—Patricia, ¡tú eres la única mujer en mi vida! ¡No estoy con nadie más! —intentó explicar Manolo— ¡Tienes que creerme!
Patricia l