Capítulo 395
Mario pensaba que si la señorita Sánchez realmente había caído al mar, sería imposible encontrarla. Sin embargo, mantuvo estos pensamientos para sí mismo, temeroso de enfurecer al señor Soto.

—Ve a ocuparte de esto inmediatamente. Pediré al chofer que me lleve a casa —ordenó Miguel.

Mario se apresuró a salir. Las órdenes del señor Soto debían cumplirse sin cuestionar.

Miguel apartó las sábanas y se dirigió al baño. Mientras se tocaba la marca de la bofetada, recordó el rostro de Patricia, desgar
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