¿Por qué angustiarse por las decisiones difíciles que había que tomar en este momento?
Emiliano se rio despectivo mientras sacaba un pañuelo del bolsillo y lo limpiaba con esmero.
Jenny sintió una punzada de humillación ante ese gesto. Queriendo escapar cuanto antes de esa situación y, dijo:
—Ya que me devolviste la pulsera, me retiro.
Su voz y mirada hacia Miguel eran suaves, casi dulces.
—Te acompaño —se ofreció atento él.
—No es necesario, puedo ir sola. Mejor quédate un rato más con tu abuel