La expresión de Miguel se ensombreció al escucharlo. ¿Qué pretendía Laura con esto? Era demasiado atrevida.
—¿Con quién estaba? —preguntó.
—El señor Montero la llevó en su auto —respondió Mario, sintiendo que el aire se enfriaba y ajustándose instintivamente la ropa.
—¿Dónde está Jenny? —Miguel cambió de tema, sabiendo que seguir hablando del asunto solo lo enfurecería más.
—Ya la llevé a casa —respondió Mario escuetamente, incapaz de adivinar los pensamientos de su jefe.
—Bien, puedes retirarte