Jenny se quedó perpleja.
No esperaba que Fiona le pidiera vivir en la casa. Si regresaba, sería imposible que Miguel la acompañara por las noches, y mucho menos tendría oportunidades de usar tácticas para conseguir su compañía.
¡Moriría si no podía ver a Miguel! Además, si pasaba todos los días con Fiona, sus secretos pronto saldrían a la luz.
—Haremos como dice madre —declaró Miguel con voz grave.
Jenny pensó con desesperación que antes Miguel había prometido no hacerla volver a casa, incluso h