Laura estaba sumida en sus pensamientos cuando escuchó la voz de Patricia detrás de ella: —Laura, ¡vamos a comer!
Laura se recompuso y se giró para quedar frente a Patricia. —Patricia, lo siento, tengo que ir al hospital y no podré almorzar contigo. ¡Te lo compensaré la próxima vez!
Intentó mantener su voz natural y sus emociones bajo control.
Pero Patricia notó que algo no andaba bien.
—Laura, ¿acaso Miguel...?
Laura la interrumpió antes de que terminara: —Mi abuela tiene algo, voy a verla.
No