Laura lo miró y, sonriendo, le preguntó a Miguel: —Si te pido un favor, ¿podrías reducir un poco los intereses? Sus padres habían tomado cientos de miles de pesos de Miguel en los últimos años, sin ocuparse de su abuela en el hospital, ni siquiera pagando un centavo de sus gastos médicos. ¡Ella no iba a ayudar a unos padres tan desagradecidos! ¡Su padre la trataba como una tonta!
Miguel apretó los labios: —Ya que lo pides, claro que reduciré los intereses.
Los dos se pusieron de acuerdo, dejand