Emanuel y Karina observaban toda la escena con una mirada gélida, su impresión sobre Maite hundiéndose hasta límites insospechados. Semejante nuera traería desgracia a la familia, ¡era como un augurio de malos tiempos!
Al final del pasillo, Santiago dio una profunda calada a su cigarro. El humo se arremolinaba en la noche oscura, tan complejo y denso como sus propios pensamientos. Aplastó la colilla con decisión y regresó al reservado con pasos firmes. Sus ojos recorrieron la estancia hasta posa