Laura miró a Miguel, sus hermosos ojos grandes rebosantes de asombro.
¿Qué le pasaba hoy? ¿Había tomado algo? El mismo hombre que nunca la defendía frente a Jenny ahora parecía estar constantemente de su lado. Era algo que no terminaba de entender.
Maite, furiosa, levantó la mano para golpear a Laura. De repente, su muñeca fue sujetada con tanta fuerza que estuvo a punto de quebrarse. — ¡Auch! ¡Suéltame! ¡Suéltame, Laura!
Laura ni siquiera se había movido. ¿Soltar qué?
Sin embargo, el comportami