— ¡Ten cuidado, me estás lastimando! — Laura frunció el ceño, intentando empujar a Miguel.
Ese hombre no tenía ni la más mínima idea de cómo tratar a una mujer. La estaba apretando con tanta fuerza que sentía que le iba a romper la muñeca. Además, su cara había chocado contra su pecho hacia un momento, dejándole un dolor punzante.
— No mires — susurró Miguel cerca de su oído, su voz destilando una amenaza velada.
Laura respiró hondo y estiró el brazo para tomar una taza de té, intentando disimul