El sonido del teléfono interrumpió los pensamientos de Miguel. Al ver que era Jenny, frunció el ceño.
—¿Qué pasa?
—¡Miguel, alguien entró a la habitación y me golpeó, fue horrible! —lloró Jenny entrecortadamente.
—¿Qué sucedió? —preguntó Miguel arrugando el ceño.
—¡No lo sé, entraron directo a mi cama y me golpearon! ¡Después huyeron!
Miguel entrecerró los ojos: —Llamaré a Mario para que investigue.
—¿Puedes venir a acompañarme? ¡Tengo mucho miedo! —la voz temblorosa de Jenny revelaba su temor g