Capítulo 151
Mario no se atrevía a decirle este tipo de as cosas al señor Soto.

De vuelta en su oficina, cerró la puerta para llamar a Santiago.

Después de la llamada, suspiró aliviado y fue a reportarse a la oficina del presidente.

Tras el breve informe, volvió de inmediato a sus tareas.

Si bien su salario era alto, la intensidad del trabajo era enorme, disponible las 24 horas.

Estaba ocupado, agotado, y con el mal humor reciente del señor Soto, frecuentemente trabajaba hasta tarde, perdiendo tanto cabello
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