Laura aceptó—Está bien, lo recordaré. Ve, tengo que entrar.
Patricia dio dos pasos, pero volvió corriendo para abrazarla, hablando apresurada —Laura, pedí ayuda para cambiarte a otro hospital, ¡así que, ya no tendrás que preocuparte de que alguien se escabulla a tu habitación para hacerte daño!
Después de decir esto, salió corriendo.
Laura miró con tristeza su silueta alejándose mientras sus ojos se humedecían.
Patricia, que tanto le había costado escapar de él, ahora había vuelto a buscarlo por