El mensaje era claro: ¡hoy tendría inevitablemente que hacerlo, quisiera o no!
En ese momento, Laura no solo sentía humillación, sino también un profundo odio.
Odiaba la tiranía de Miguel.
¡Odiaba su desvergüenza!
¡Era una persona, no un objeto de entretenimiento!
¡¿Cómo se atrevía a tratarla de esa vil manera?!
—Laura, empieza ya. No me hagas enojar —Miguel pronunció cada palabra lentamente, pues momentos antes había notado la furia en los ojos de Santiago.
Aunque no eran amigos, Alonso siempre