Santiago sonrió levemente y se dio la vuelta para marcharse.
Patricia lo seguía cuando, de repente, él se detuvo y giró con brusquedad. Ella, que no lo esperaba, casi choca con él. Después de recuperar el equilibrio y tomar aire, alzó altivo la mirada:
—¿Tiene algo que decirme, señor Montero?
—Estoy investigando a fondo lo ocurrido esta noche. Además, he asignado personal para vigilar a Laura. Si surge cualquier problema, solo griten y habrá quien las ayude —explicó Santiago preocupado y con una